Mi primer almacén de hostelería fue
en una habitación que con amor de madre me cedió en su casa, sin cobrarme
alquiler alguno y dándome su apoyo moral, y sin poderlo su pequeña ayuda alimentaria.
Así mis principios con una
pequeña moto, marca Lube, fui recorriendo los pueblos y haciendo clientes
que hoy son mis amigos. Hoy mis hijos y sobrino llevan el negocio acrecentándolo
y haciéndome feliz al ver que mi esfuerzo no fue perdido.
La vida me dio muchas satisfacciones
por ver como iba creciendo el negocio pero también deje por el camino
a seres tan queridos como mi hermano Pepe, quien también me ayudo a obtener
estos resultados.
Esta es la historia de un hombre que como muchos
de esta tierra privilegiada han subido por su esfuerzo y amor al negocio
que empezó sin ayuda económica de nadie.